Contrario a lo que se pueda creer, litigio no es una palabra para referirse a una “demanda” que se presenta. Los litigios permiten a las personas resolver disputas que no han podido resolver por sí mismas. Y cuando estas personas están firmes en sus puntos de vista e ideas, y ninguna quiere dar un paso atrás para tomar una posición neutral, entra el litigio, en donde se pone en última instancia la decisión en manos de un juez.
¿Qué es un litigio?
Un litigio es un término que se usa para describir un procedimiento legal, en donde dos partes defienden un derecho legal a través de un proceso supervisado juez. Básicamente un litigio se refiere a la acción de dos partes opuestas trabajando en el interés de defender su derecho legal.
Estas partes pueden resolver el litigio llegando a un acuerdo que beneficie a ambas, pero también pueden acudir a demandar y que sea el juez quien determine la resolución o sentencia final.
¿Cuál es el objetivo del litigio?
No importa el tipo de caso con el que se esté lidiando, el objetivo del litigio siempre es llegar a un acuerdo mutuo y aceptable que ponga fin al litigio.
Aunque ganar una disputa legal es a veces el único objetivo razonable, en la mayoría de las situaciones no es el objetivo correcto. Para la mayoría de las personas y empresas que se encuentran en una disputa legal, el objetivo tiene que ser conseguir un acuerdo aceptable y beneficioso para ambas partes.
Diferencia entre conflicto y litigio
Aunque existan ciertas diferencias, un litigio es básicamente un conflicto judicializado que es observado legalmente. Pero la diferencia más importante está en que un conflicto puede ser solucionado sin la necesidad de que terceros se involucren en la situación, pudiéndose solucionar entre ambas partes.
Es decir, en un conflicto hay un desacuerdo entre 2 o varias partes, susceptible de ser solucionado entre las mismas, mientras que en un litigio ya es una disputa legal también entre 2 o varias personas, en el que un juez tomará la decisión final.
Elementos de un litigio
- Conflicto: Enfrentamiento o disputa entre dos personas o partes que no ha sido posible solucionar, generalmente a causa del incumplimiento de una de las partes, respecto de las obligaciones previamente establecidas de mutuo acuerdo.
- Acceso a la jurisdicción: Es probable que alguna de las partes no quiera o no pueda llegar a un acuerdo mutuo. Es por esto que se puede presentar una solicitud formal ante la autoridad competente y acompañada de los requisitos legales.
- Audiencia: Todas los hechos y pruebas reunidas previamente se presentan un juez. Que en última instancia, resolverá y dictará la sentencia final.
¿Qué es el litisconsorcio?
El litisconsorcio o litisconsorte es una figura jurídico-procesal en el que un conjunto de personas tiene un mismo conflicto judicial, ya sea en la parte demandante o en la parte demandada.
Hay 3 tipos de litisconsorcio:
- Necesario: Cuando el proceso verse sobre relaciones o actos jurídicos respecto de los cuales, por su naturaleza o por disposición legal, haya de resolverse de manera uniforme y no sea posible decidir de mérito sin la comparecencia de las personas que sean sujetos de tales relaciones o que intervinieron en dichos actos.
- Cuasi necesario: Podrán o no, intervenir en un proceso como litisconsortes de una parte y con las mismas facultades de esta, quienes sean titulares de una determinada relación sustancial a la cual se extiendan los efectos jurídicos de la sentencia, y que por ello estaban legitimados para demandar o ser demandados en el proceso.
- Facultativo: Salvo disposición en contrario, los litisconsortes facultativos serán considerados en sus relaciones con la contraparte, como litigantes separados. Los actos de cada uno de ellos no redundarán en provecho ni en perjuicio de los otros, sin que por ello se afecte la unidad del proceso.
¿Qué tipos de casos se pueden resolver en un litigio?
Hay una amplia variedad de casos que se pueden resolver mediante un litigio. Algunos de estos son:
- Asuntos comerciales: cómo incumplimiento de contratos, recuperación de deudas, entre muchos otros.
- Asuntos matrimoniales: custodias, disoluciones y liquidaciones de sociedad patrimonial y conyugal, divorcios, etc.
- Asuntos civiles: por ejemplo, demandas de responsabilidad civil extracontractual.
- Asuntos laborales: reclamación por despido sin justa causa, indemnizaciones por el no pago de prestaciones sociales a tiempo, y otras.
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